miércoles, 29 de abril de 2020

Díalogos en torno a la exposición DIS-CONTINUA

JV: Aun remontándome a series tuyas realizadas hace más de dos décadas, en tu obra de entonces  ya se pueden percibir elementos que a día de hoy, habiendo sufrido una enorme evolución, parecen seguir presentes: la carga de incertidumbre y paradoja en la expresividad del cuerpo y el gesto humanos, la potencia de la atmósfera y el carácter de tus puestas en escena, y tu forma de emplear en tu práctica artística recursos de  la fotografía, el teatro, la danza, el vídeo y la escultura para generar un espacio de incertidumbre que pone en crisis la forma tradicional de identificar al artista con el empleo de un medio específico.
CF: El cuerpo siempre fue mi lugar de residencia. Muy poca gente sabe que mi  primer trabajo fue una serie titulada “Auto-desnudos” donde tomando mi propio cuerpo como desaparecía parcialmente fruto de un rudimentario efecto de movimiento. Por eso cuando vi aquellos trabajos tuyos de  “Animal vegetal” o “Espacio poseído”  quedé en estado shock y pensé esto es lo que quiero hacer. Luego, en aquel taller de Tarazona, una frase tuya me quedó profundamente gravada “soy un perro dando vueltas en torno al mismo árbol. Es cierto, yo no sé tú pero yo sigo dando vueltas a los mismos temas, de una forma casi obsesiva, y a cada giro me conozco mejor. Se incorporan nuevos elementos, nuevas disciplinas pero la base es la misma.
JV: Me gustaría empezar con este último asunto que ha estado presente en conversaciones que hemos mantenido, y que a pesar de  la normalidad con la que muchísimos artistas  ya no se identifican con el uso de uno u otros medios para desarrollar su trabajo, parece que genera una cierta polémica.
CF: Sí, tienes toda la razón, siento que los medios se desdibujan, siempre me he considerado fotógrafo, este era mi medio natural (nunca tuve dotes, ni paciencia para el dibujo más allá de unos bocetos). Así que, cuando descubrí la fotografía, me sentí aliviado, este era mi terreno, su inmediatez me permitía ver resultados  aunque fuera en base a ensayo-error. A  media que iba delimitando el ámbito, me encontraba más a gusto reconociendo aquello que no quería ser. Descubrí  que no me interesaba el reportaje y ni tan siquiera los exteriores; hoy sé que lo que no me interesaba era “la realidad”. Me explico, sí me perturba todo lo que pasa a mí alrededor pero necesito recrearlo, experimentarlo para generar un bálsamo, como cuando tienes un problema y lo cuentas a un amigo, ya es menos problema si lo compartes.
En mi caso la transición a otros medios se produce de una manera natural, por una necesidad de amplificar el mensaje. A la hora de revisar las imágenes en el ordenador, percibo una cierta animación entre fotos que me lleva a  generar esos gif de tono repetitivo, casi obsesivo, a mitad de camino entre la foto y el video. 
En cuanto a las instalaciones y esculturas, solo me limito a recrear escenografías anteriormente fotografiadas con el único propósito de introducir al espectador en la escena, de hacerlo participe de lo que está sucediendo. En este caso la fotografía se convierte en boceto de lo que posteriormente será una escultura.
 En redes sociales me siguen muchos escultores, lo cual me sorprende puesto que nunca lo he pretendido. Sólo trato de dar vida a representaciones humanas para contar historias. Como me decía un amigo, lo mío no son las naturalezas muertas sino los bodegones vivos.
JV: Me parece que en tus trabajos de los años 90 ya incorporas elementos del teatro y la danza, así como referencias mitológicas y de orden alegórico para construir tus fotografías. Parece que la evolución natural hacia un territorio más abierto, ambiguo y complejo en relación al  uso de distintos medios (video, escultura, fotografía) estaba anunciada. ¿Cómo vivías en el pasado y cómo vives hoy esta relación con los distintos medios que empleas?.
CF. Mi primer acercamiento al teatro y la danza surge con la serie “La danza de los malditos” en la que los modelos pertenecían a estos géneros y es ahí donde tomo conciencia del valor de la expresión corporal.
 El cuerpo humano trasmite una poética, una complicidad, una conexión  inmediata con el espectador, pero al mismo tiempo también tiene unas limitaciones. El desnudo tiene unas connotaciones muy potentes de las que es difícil abstraerse, lo sexual, de género o el rol de belleza, son lastres que juegan en contra y creo que tú me puedes hablar mejor de esto.
 De los muñecos me quedo con la inmediatez, las posturas imposibles y la disponibilidad. Realmente son cosas distintas un maniquí es una representación humana y como tal su nivel de abstracción es mayor. Nunca vas a preguntar quién es este muñeco ni porqué está haciendo esto. Sientes que estás siendo engañado, pero como niños no percibimos los hilos ni la mano detrás de la marioneta.
No me arrepiento de haber cambiado la piel por el plástico y, sinceramente no tengo la sensación haber modificado la base troncal de mi discurso, sigo hablando de la soledad, la incomunicación, el desequilibrio o las ansias de libertad.

JV: En tus figuras aprecio una expresividad cargada del histrionismo propio de las máscaras del teatro griego, pero también un tono caricatural e irreverente cercano al cómic o al teatro japonés tradicional. Retomando el asunto de la incertidumbre y la paradoja presentes en la expresividad de los rostros y cuerpos que pueblan tus universos de distopía, tengo la sensación de que tanto fotografías, esculturas y vídeo nos llevan a un campo narrativo donde toda resolución lógica pierde sentido. Tus esculturas permanecen en un tiempo flotante, frágil, más propio de la fotografía, y en tus fotografías el tiempo parece solidificarse como lo hace en una escultura. Incluso en los vídeos el tiempo es circular, paradójico, incómodo. Las acciones están desprovistas de dirección o propósito. ¿Qué papel tiene para ti la expresividad del gesto (corporal, facial) en relación a los distintos medios que empleas?
 CF: Es cierto que las fotos parecen viñetas de comic, quizás por esos rostros histriónicos o por la carga irónica de las escenas.  Creo que mi terreno de juego está en el ámbito del absurdo,  a la manera de Samuel Beckett, Robert Wilson o Dimitris Papaioannou. Y en esto tiene mucho que ver un pequeño movimiento experimental intercambiando las cabezas y las manos de los muñecos lo que me permite personalizar las escenas. Anteriormente eran todos iguales y se movían como colectivo a la manera de Juan Muñoz. Por eso te puedo decir que para mí es muy importante el gesto, hay ideas que son desechadas porque todavía no he encontrado la postura, el enfoque que sea capaz de sintetizar lo que quiero contar…  puedo estar volviendo a retómalas una y otra vez hasta que lo logre. La escultura y el video me están amplificando la visión. Cuando estoy concentrado en la soledad del estudio soy capaz de ver que escena es perfecta para gif y provocar esa situación. En cuanto a las esculturas siempre estarán marcadas por la mirada de un fotógrafo y es  por eso que doy mucha importancia a su iluminación en el espacio de la sala, para generar ambientes en los que hacer participe al espectador.

JV.  El “hombre gris” está presente en tu obra bajo esta denominación desde que presentas la serie homónima en 2012. Este ser fantasmal que deambula en un limbo de carácter surrealista, configura un universo en el que se despliegan todo tipo de alegorías y metáforas sobre una humanidad en estado de permanente crisis.

La dislocación, el paroxismo, la locura, la tensión física y gestual y la suspensión narrativa de tus figuras y sus absurdas acciones nos conducen a un mundo de desestabilización, discontinuidad e incertidumbre  que tu defines como condiciones necesarias para crecer o evolucionar.

CF. Este proyecto expositivo se titula Dis-continua porque entiendo que el desarrollo humano no es algo lineal, las crisis sociales o las depresiones personales forman parte muy importante de nuestro crecimiento. El equilibrio es nuestra razón de ser nuestro propósito constante en la vida.
 A los pocos días del comienzo de la exposición, uno de los vigilantes me llamó alarmado porque la cabeza que estaba en el suelo, como parte del montaje original de una de las obras, apareció sobre la silla que estaba vacía. Alguien debió pensar que se había caído y la colocó donde creía que era su sitio. La moraleja de esta anécdota es que no soportamos el desequilibrio y que siempre estamos buscando el orden de una forma u otra. Lo que sucede es que tenemos miedo al cambio, a la perdida de estabilidad. Pero, como en una bicicleta, sólo mantenemos el equilibrio cuando estamos en movimiento. 

JV. Desde su inmóvil penumbra los personajes nos invitan, a través un ejercicio de identificación y empatía, a  cuestionarnos sobre nosotros mismos. El universo distópico que construyes parece conducirnos a ser testigos de oscuras relaciones de poder, a visitar espacios fronterizos de nuestra propia psique. ¿Podemos entender tu propuesta como una invitación a asomarnos a los espacios de crisis de nuestra mente, enfrentarnos a nuestras propias sombras y ser desafiados a un cambio?

La locura solo es una forma creativa de ver la realidad, y un cierto grado es necesario para ver las cosas con otro prisma. Las crisis no son algo peyorativo, son una respuesta inmune de la psique y como tales debemos verlas, como algo necesario y tremendamente positivo. ¿De que otra manera seriamos capaces de cambiar nuestra manera de pensar?
Creo que el mayor alago lo encuentro cuando alguien me dice que mis fotografías le hacen pensar.

 La serie El hombre gris empezó como un viajero  con una mochila cargada de preguntas. A día de hoy, “el no lugar” que habita me va resultando más familiar pero no menos inhóspito y parece que con los años se van desvelando algunas incógnitas, aunque ya no estoy seguro si en ello tiene  que ver más el tiempo o la experiencia. Lo que sí está claro es, que este trabajo a quien sirve y a quien salva es, a mí. Este es mi propio método de auto-ayuda .


“La acera  muy transitada de cualquier ciudad, todos caminan con un ritmo frenético, en el puro ajetreo cotidiano un hombre levanta la cabeza, su mirada se desplaza desde el suelo para posarse por encima de todos los demás, sus pensamientos pasan a otro nivel. Se pregunta qué hace en aquel lugar, a donde van sus pasos y  qué sentido tiene su vida… luego baja la mirada y sigue caminando.

Ese hombre gris soy yo”.

Esto lo escribí en 2012 pero lo sigo suscribiendo hoy…





 GIF 2020 THE GRAY MAN SERIES



cienmanos gif (hundred-handers gif) 2020 the gray man



la pierna (the leg) 2020 gif.The gray man



pedestal 2020 gif. the gray man



ponte en sus pantalones (put yourself in their pants) 2020 gif. the gray man

reflejo (reflection) 2020 gif . the gray man







retorica (rhetoric) 2020 gif. the gray man




control mundial  (world control) 2020 gif the gray man





generalisimo tv (generalissimo tv) 2020 gif. the gray man

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